En anteriores post hemos estado explorando la noción de voces en la música. De cómo estas voces pueden generar texturas, diálogos,  estructuras y hasta espacios tridimensionales cargados de mensajes diversos. Llega el momento entonces, caro y apreciado lector, para identificar correctamente a los ejecutores de estas diversas voces. Comenzamos hoy por un instrumento peculiar no solo por sus antecedentes históricos, si no por su carácter tan individual y único. Me refiero al oboe.

Este instrumento tiene raíces históricas que pueden ubicarlo en el antiguo Egipto. Sin embargo solo se han encontrado restos de embocaduras, y no un instrumento entero. En la Grecia de Platón ya se hablaba de instrumentos de viento hechos de madera, cuyo timbre se parecía mucho al del oboe actual. Sin embargo no hay hallazgos (¡mucho menos grabaciones!) de tales objetos musicales. A mediados del siglo XVII hubo un renacer de algunos instrumentos de viento que estaban prácticamente confinados a representaciones de juglares y bufones. Aunque el origen, tanto en país como en inventor, son muy oscuros, el nombre oboe viene del francés (hautbois, pronunciado autbuá) que significa “madera alta”.

En el siguiente video veremos una partita de Bach, donde a pesar de que el solista no puede tocar dos voces al mismo tiempo, las figuras tocadas en diversas escalas permiten un efecto de textura en una música que en su defecto sería univocal y plana.

Noten el tono cálido, penetrante, lleno de relieve y armonía de este bello instrumento. En el siglo XVII ya fue descrito como “de un sonido majestuoso y gubernamental, que no es inferior a la trompeta”. Tony Kushner, en un todo más burlesco, ha dicho de él que “tiene el sonido de un pato, si el pato pudiera ser considerado como una ave canora”. Gangoso, nasal, acre, penetrante, áspero, cortante, ronco y aterciopelado son otros tantos adjetivos que se le suelen atribuir, demostrando que el cuerpo y textura de su sonido son sumamente ricos, como también difíciles de describir. Escuchemos ahora esta linda interpretación del concierto para oboe de Mozart, último movimiento.

El grandioso Wolfgang se pasea por todo el rango del instrumento, con escalas y arpegios graciosos y llenos de humor, para lo que se presta muy bien el oboe. Finalmente, apreciaremos este bello trío de oboes, compuesto por Beethoven, con variaciones de la opera “Don Giovanni” de Mozart. Noten como las notas graves tienen tanto cuerpo y volumen, que da la impresión que el trío es una pequeña orquesta. Personalmente, creo que el oboe es instrumento capaz de expresar emociones diversas, desde la broma hasta la desgarradora tragedia. Al escucharlo, su calidez me provoca la sensación de tener unas llamas de fuego danzando entre mis palmas…

Tony Chávez Uceda

Médico, músico y cineasta trujillano radicado en Angola.