Miles de fieles judíos se congregaron en el muro de Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, principal lugar de culto del judaísmo para la tradicional bendición sacerdotal que se realiza durante la pascua.
Ciento de policías se desplegaron en Jerusalén y su ciudad vieja para evitar que pueda estallar la violencia, como ocurrió la semana pasada en la mezquita Al-Aqsa. Había temores que la multitud de religiosos judíos pudieran derivar en choques con palestinos.
Este año miles de judíos pudieron regresar al lugar sagrado después de más de dos años de restricciones por el coronavirus que redujeron la cantidad de fieles; la oración todavía se divide en dos días para permitir que asistan más personas.
«Hoy estoy aquí con mi familia, esta es la primera vez en poco más de dos años debido al coronavirus», señaló visitante extranjera.
«Gracias a Dios hay mucha gente aquí, todos los judíos vienen de todas partes de Israel y del extranjero, el coronavirus se está yendo y oramos por la buena salud y el buen año», dijo un hombre judío.
Según marca la tradición los clérigos apellidados Cohen descendientes de Aaron bendicen a los presentes en la llamada bendición del cohanim, una actividad que se realiza dos veces al año durante la Pascua judía y la fiesta de los Tabernáculos.
El Muro de los Lamentos se encuentra en una de las paredes de la estructura donde se alza la explana de las mezquitas, tercer lugar más sagrado del Islam.
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