“Prohibido arrojar basura, pena de muerte”, se lee en una pared que intenta disuadir a los vecinos de arrojar desperdicios. Sin embargo, esas palabras no son más que letra muerta frente a la cruda realidad: montículos de desechos inundan una extensa zona del distrito de La Esperanza.

El lugar no solo atenta contra el medioambiente y la salud de los vecinos, sino que se ha convertido en una verdadera guarida para delincuentes y consumidores de sustancias tóxicas, quienes se ocultan entre la basura para cometer actos delictivos.

La presencia de roedores, moscas y otros insectos es cada vez más frecuente. Muchas veces estos ingresan a las viviendas, generando graves enfermedades en niños y adultos mayores, los más vulnerables ante esta crisis sanitaria.

El impacto ambiental es alarmante y requiere una intervención urgente por parte de las autoridades municipales. La inacción no solo deja huella en el entorno, sino que pone en riesgo la vida y la integridad de cientos de familias que viven y transitan por esta zona.

Desde aquí, hacemos un llamado urgente a la Municipalidad de La Esperanza: es hora de tomar cartas en el asunto. No se trata solo de limpiar, sino de garantizar condiciones dignas para toda una comunidad que merece vivir sin miedo ni contaminación.

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