Cuando Lorella Praeli tenía dos años, en Perú, un coche la atropelló; los médicos le amputaron la pierna, le costaba caminar, intentaba levantarse, sin éxito.
Y así fue. Praeli se levantó, aprendió a caminar, emigró a Estados Unidos, estudió, y se convirtió en una destacada activista en favor de los dreamers, o soñadores, los inmigrantes indocumentados que, como ella, llegaron a este país siendo menores de edad.

Ahora es la jefa de la campaña de la candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, para los votantes latinos; supervisa, desde el cuartel general de la campaña en el distrito neoyorquino de Brooklyn, los esfuerzos para movilizar a este segmento de la población clave para la elección del presidente Barack Obama en 2008 y su reelección en 2012.
Clinton necesita a los latinos si quiere asegurarse la victoria en los caucus (asambleas electivas) y primarias, que decidirán la nominación demócrata y arrancan en febrero, y en las generales en noviembre de 2016.

Es la máxima responsable de la movilización de los hispanos, pero nunca ha votado en este país, espera hacerlo en 2016 cuando haya obtenido la ciudadanía; trabaja en la sala de máquinas de la campaña de una candidata con posibilidades de ser la primera mujer presidenta, pero mantiene el espíritu de activista.
Fuente: El País


