En partido disputado por la Copa Perú, uno de los torneos de ascenso más largos del mundo, sucedió un hecho extraño. Jugaban San Pedro de Pataz, que visitaba al Racing de Huamachuco en Chique. Los de Pataz, que iban líderes, se quejaron todo el primer tiempo de un arbitraje tendencioso que buscaba hacerlos perder. Ante ello, buscaron una solución que fue peor; al iniciar al segundo tiempo hicieron en el mismo instante sus tres variantes. No pasaron ni 5 minutos y ya cuatro jugadores se tiraban al suelo a la vez aduciendo lesiones y pidiendo la suspensión del encuentro. Lo que no sabían los dirigentes de este equipo es que un partido se suspende cuando se quedan con 6, y aun así de suceder, perderían el encuentro.

Con siete jugadores patacinos en cancha el árbitro procedió a reanudar el encuentro cediendo el balón al arquero visitante que fue donde quedó la última jugada.
El arquero lanzó el balón fuera del campo y él se tiró al césped. Sin embargo, el arquero lejos de quedarse tirado se levantó raudamente. El juez dejó seguir y así, con siete jugadores, les marcaron el gol.

Luego de ello, llegaron los reclamos de los visitantes sobre el árbitro que obligó a concluir el encuentro.

Edward Alva

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