En el 2018 ha sido un año de muchos cambios para Facebook. La meta parece ser expandir aún más su espectro de usuarios y como parte de esos esfuerzos la compañía creó no hace mucho una nueva y controvertida plataforma: Messenger Kids. Misma que tiene un poco preocupados a los adultos.

Tal como su nombre lo sugiere, Messenger Kids no es otra cosa más que el popular cliente de mensajería de la red social, pero adaptado especialmente para niños.

La gran distinción con esta plataforma es que con ella resulta posible crear una cuenta infantil, para menores de 13 años de edad, sin necesidad de tener número de teléfono asociado. En donde los padres son el filtro principal para administrar la actividad del infante. Ya que ellos pueden supervisar qué otros niños agregan como amigos a sus hijos para tener conversaciones.

Además de hacerle frente a la competencia, la compañía de Zuckerberg la ha lanzado Messenger Kids al mercado como un intento por “educar” a las nuevas generaciones sobre el uso de la tecnología y la convivencia en el mundo online. En su lógica, esta aplicación abre un espacio supuestamente seguro de comunicación entre padres e hijos, debido a que su función principal es la de enviar mensajes de texto y chatear por vídeo con amigos y familiares aprobados por los padres. Facebook asegura que la nueva aplicación es un parte de un conjunto de medidas que tiene como intención por mitigar las preocupaciones sobre las noticias falsas, y otorgarle el ambiente familiar que en algún momento caracterizó a la red social. Facebook anunció hace poco los muros de los usuarios van a empezar a mostrar menos publicaciones de empresas y medios de comunicación.

Pero ¿Deberían los niños usar Messenger Kids? Sí y no. Aunque la red social ha asegurado que la app está lleno de controles parentales y los niños deben obtener la autorización de un padre (a través de la cuenta de Facebook del padre o la madre) para inscribirse y agregar cada contacto nuevo; la aplicación aún conserva algunas de las características del Messenger original. Por ejemplo, el niño puede saber si su mensaje ha sido visto, enviado o si la otra persona está conectada o cuánto tiempo ha pasado desde la última vez.

Las preocupaciones sobre la integridad de la privacidad de los usuarios menores son obvias. Así como el uso que Facebook pueda dar a los datos vertidos sobre la app.

Sin embargo, fuera de esos aspectos parece estar gozando de gran popularidad.

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