Delante de los dirigentes ronderiles confesó su mal accionar.
Se identificó como Roberto Carlos Ayala Vera, natural de Chiclayo, quien fue detenido por las rondas campesinas de Cajamarca, ya que se dedicaba a robar celulares y dinero, en combis y también al paso.
Producto de sus asaltos obtenía entre más de 50 y 70 soles al día, puesto que todo el monto recaudado por robar a humildes campesinos, era repartido con otros delincuentes, a quienes señaló para poder evitar el castigo con la binza.
Pero no lo sirvió de mucho como se puede observar en imágenes, Roberto Carlos, con el dorso descubierto y los pies descalzos, recibió el castigo ronderil.
Después de hacer planchas y recibir látigos con la binza, este sujeto entre lágrimas pidió perdón por cometer sus actos ilícitos, dijo que no lo volvería hacer lo mismo y que se iría de Cajamarca para nunca regresar.
Los ronderos lo trasladaron hasta la salida de Cajamarca y lo subieron a un auto con rumbo a Chiclayo. Ayala Vera prometió no volver, y los ronderos juraron que de volverlo0 a encontrar sería detenido y sometido a un más duro castigo.



