La erosión costera avanza sin freno y cada día pone en riesgo a más familias en la zona norte de Buenos Aires.

Lo que antes era una preocupación a largo plazo, hoy se ha convertido en una emergencia: casas al borde del colapso, vecinos angustiados y un mar que destruye sin pausa las bases de las viviendas.

Durante un recorrido con una vecina del lugar, se evidenció el drama desde una perspectiva poco vista. Atravesando una cortina improvisada de sacos de arena, se vislumbra maquinaria aún en operación. Más adelante, tras levantar otra manta protectora, el mar aparece imponente, a solo unos pasos de las construcciones. El océano, que alguna vez parecía lejano, hoy amenaza con borrar la línea entre tierra firme y mar abierto.

La situación se agrava por el desagüe que desemboca directamente en el mar, contaminando gravemente el entorno natural. La combinación de erosión costera y polución ha generado un ambiente tóxico para los residentes y el ecosistema.

Los vecinos piden soluciones urgentes. Entre las propuestas más concretas está la construcción de un enrocado, una barrera de rocas que frene el avance del mar. Aseguran que al menos diez viviendas ya están directamente afectadas y muchas más podrían correr la misma suerte si no se actúa de inmediato.

Mientras tanto, el mar sigue avanzando, impasible. Y los vecinos, cada día más cerca de perderlo todo.

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