Ante los posibles desbordes de las quebradas, algunos colegios también se preparan, pese a no tener el apoyo del Gobierno, tal es el caso de los planteles San Esteban y Ricardo Palma.

A dos años del desborde de la quebrada San Ildefonso, no se ha avanzado nada en la canalización de ésta. Este año la historia se puede repetir, por eso algunos colegios como el San Esteban y Ricardo Palma toman sus precauciones. En la primera institución educativa las paredes de adobe se han reforzado con muros de concretos que sirven como escaleras.

En este colegio estudian 400 alumnos, ellos sus padres y a las autoridades de este plantel se cansaron de esperar ayuda del gobierno, se organizaron para estar mejor preparados ante un posible huaico.

En la ruta de san Ildefonso también se ubica el colegio Ricardo palma, que en 2017 sufrió de los desbordes, hasta ahora los daños son notorios en las columnas, techos y ventanas.

Ahí estudian mil alumnos en inicial, primaria y secundaria.

La ayuda del gobierno para refaccionar la infraestructura del colegio recién llegará en julio o agosto. Por eso la mitad de alumnos serán reubicados, y se pide el apoyo de otras instituciones para albergarlos.

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