En el asentamiento humano Las Palmeras, ubicado en el distrito trujillano de La Esperanza, se registró un preocupante episodio de extorsión. Después de seis años, la dueña de una ferretería en la zona ha vuelto a ser blanco de extorsionadores. En esta ocasión, los delincuentes dejaron una dinamita con mecha dentro de un folder manila, exigiéndole el pago de 10 mil soles.
Durante las preguntas a la propietaria del local, dejó un comentario que demuestra la normalización de la extorsión en la ciudad de la eterna primavera.
La víctima, quien no ha recibido ninguna otra amenaza previa, llegó a su local y se percató del peligroso paquete. Inmediatamente, llamó a la Policía Nacional del Perú. Sin embargo, los agentes de la Unidad de Desactivación de Explosivos (UDEX) tardaron dos horas y media en llegar al lugar para la desactivación correspondiente.
La propietaria del establecimiento, recordando un incidente similar ocurrido hace seis años en el que los extorsionadores le enviaron una granada y le solicitaban 20 mil soles, ha manifestado su determinación de no ceder ante las demandas de los criminales y aseguró no tenerles miedo.
Tener un negocio se ha vuelto el nuevo pecado de los emprendedores trujillanos, quienes sufren un martirio ante las extorsiones.



