¡Pagas cupo o te dejamos tu granada! Esa, es la nueva filosofía de los extorsionadores de Laredo, quienes dejaron este peligroso elemento en una vivienda de tres pisos, ubicada a solo metros de la casa del congresista Diego Bazán.

Pero esto pudo ser peor, porque una menor de edad estaba a punto de manipular la granada lacrimógena.

15 mil soles, son lo piden los enemigos de la sociedad, quienes cansados que nadie les hiciera caso, dejaron el elemento extorsivo. Días antes, dejaban textos amenazantes por WhatsApp.

Producto del último hecho intimidatorio, el hombre extorsionado dejara de trabajar en su humilde puesto de melamina.

Frente a la ola extorsiva en Laredo, el agraviado pide al congresista Diego Bazán que atienda esta problemática.

Cada vez más inhumanos, cada vez más agresivos, así se muestran los extorsionadores en Trujillo.