En la frontera de EE.UU. con México, funcionarios estadounidenses están permitiendo que los ucranianos que huyen de la invasión rusa ingresen a su país y permanezcan ahí por un año sin el temor a ser deportados.
Varios ucranianos pasaron por un puesto de control en la norteña ciudad fronteriza mexicana de Tijuana y se les fue otorgado el ingreso también por razones humanitarias.




