
Es casi norma de vida digital, todo en la Red es pasajero, y ni siquiera Facebook parece escapar a la norma. Mark Zuckerberg declaró en el informe anual hecho para los inversores de esa red social “creemos que algunos de nuestros usuarios, en especial los jóvenes, están a la última y buscan de manera activa otros productos similares o como sustitutos de Facebook”. Esto ha sonado como una alerta para el interno de la empresa y la obligaría a replantear sus objetivos. Lo que fue una ventaja demoledora hasta ahora, se puede convertir con el tiempo en una carga para los usuarios, todos están en Facebook y la gente buscaría espacios menos amplios donde no ser vistos por todo el mundo. Surge así una contracción del exhibicionismo humano, no quiero que me vean todos, sólo los que quiero que me vean, y aún cuando la red social de mil millones de usuarios impuso varias opciones para configurar la privacidad, la sensación de estar en un «Gran Hermano» virtual permanece allí.
En algunos países los adolescentes están cogiendo mucho cariño a redes sociales como Instagram y Pinterest. Facebook suele cambiar mucho su diseño y la publicidad acapara el monitor, los chicos buscan algo más sencillo, algo que en el inicio sí era un rasgo «facebookiano». Pero Zuckerberg, como visionario que es, compró Instagram cuando la empresa sólo contaba con 14 trabajadores, ese es el secreto y la baza que guarda para utilizarla dentro de poco.


