Las temperaturas descienden al punto que las chompas de lana resultan insuficientes para abrigar el cuerpo.
Desde lo alto, Trujillo luce imponente. Sin embargo, los pocos afortunados de tan hermosa vista conviven con su peor pesadilla en los meses intermedios: El frío.
Nos encontramos en la parte alta del distrito La Esperanza. Todas las mañanas, una densa neblina cubre el “cerro Cabras”. El frío se matiza con las precarias vivienda, la mayoría de triplay y barro, las calles de arena y el difícil acceso a los vehículos acaso hubiese una emergencia.
Hasta para las mascotas resulta difícil guarecerse del frío, que afecta en gran medida, a niños y adultos mayores. Ellos urgen de ayuda.
Se prevé que el descenso de las temperaturas se acentuará en los próximos días. El panorama no pinta bien, como siempre, para los más pobres.



