- Un material es resiliente cuando al ser sometido a la fuerza o al trauma es capaz de recuperar su estado original.

En la actualidad para describir los tipos de familias en función de su estructura utilizamos frecuentemente el calificativo de familias desintegradas o peor aun el de familias disfuncionales, cuando podríamos referirnos a familias restructuradas o monoparentales, ya sea porque alguno de los progenitores murió, o hubo una separación del hogar de alguno de ellos, sin embargo esta conceptualización esta cambiando pues ahora se hace referencia al hecho de que las familias fusionan de alguna u otra manera, pero funcional, por supuesto que algunas funcionan integrando elementos como la violencia, las familias y sus miembros buscan formas y conductas adaptativas al medio hostil en el que se desarrollan, así como a las circunstancias sociales y económicas en las que dicha familia se encuentra inmersa, podríamos entonces suponer que una persona y mejor dicho un infante que nace, se desarrolla y crece en situaciones adversas a optima salud física y mental, en el futuro desarrollara alguna afección psicológica, sin embargo no siempre es así, es decir, el resultado final cuando este sujeto se convierta en adulto no siempre estará afectado de manera por alguna enfermedad psiquiátrica o psicológica, desvirtuando por completo el paradigma que regía en décadas pasadas de que infancia era destino.
Sirve para ejemplificar lo anterior una breve historia; cuentan que había dos hombres adultos, hermanos gemelares a quienes se les entrevistaba para un estudio relacionado con los hijos adultos de familias disfuncionales; habían sido elegidos puesto que habían crecido en un hogar donde prevalecía la violencia intrafamiliar adicionada del alcoholismo del padre de ambos sujetos, uno de ellos, al ser cuestionado refirió que él a su vez era alcohólico, se encontraba desempleado desde hacia años y que había perdido a su familia debido a que golpeaba a su mujer, hasta que un día ella huyó con sus dos hijos, argumentando: “pues claro, que mas podría yo ser, si no un alcohólico y golpeador, si mi padre fue un hombre violento y alcohólico” posteriormente entrevistaron al segundo hermano, este refirió estar felizmente casado, sostenía un empleo estable desde hacia mas de 15 años y no bebía ni fumaba, al ser cuestionado en torno a que era lo que había influido en su vida para que el resultara un adulto bastante bien organizado y funcional, contesto: De que otra manera pude haber sido, si crecí con un padre violento y alcohólico.
Este fenómeno fue observado por primera vez a partir del estudio longitudinal documentado por Werner (1992) con una muestra de unos 700 niños recién nacidos que provenían de entornos tan desfavorecidos los cuales se estimaban llegarían a la edad adulta con algún trastorno psicológico, para lo cual solo hacia faltaba esperar 30 años y recoger los resultados; sin embargo al paso del tiempo se observó que el 30% de ellos había llegado a la vida adulta sin trastorno que documentar y llevaban una vida familiar normal, surgiendo con ello la pregunta: ¿Por qué no se enferman los que no se enferman?
“pues claro, que mas podría yo ser, si no un alcohólico y golpeador, si mi padre fue un hombre violento y alcohólico”
En la búsqueda de la respuesta, han proliferado conceptos uno de ellos es el de resiliencia y cuando se habla de los orígenes de la resiliencia, no se trata de una teoría o de una reflexión conceptual, sino de acontecimientos ocurridos y de hechos observados. El psicólogo argentino Ramón Lascano, ha formulado con elegancia esta definición: según él, la resiliencia aparece en los “caminos de la vida que nos sorprenden para bien” La resiliencia se ha impuesto a nuestra percepción como una realidad humana importante y profunda como lo son algunas otras prácticamente indefinibles, tales como el amor, el tiempo, el humor, por ejemplo y a pesar de no tener una definición, podemos vivirlas y seguir reflexionando sobre ellas, en una reflexión flexible y abierta, inspirada en las historias de la vida tanto de personajes reconocidos de la historia, como de las personas que nos rodean de manera cercana y anónima e incluyéndonos a nosotros mismos, pues nosotros somos más que lo que se puede definir, estipular ,observar, tocar y medir, nosotros como seres biopsicosociales trascendentales, somos al igual que la vida misma, mucho más que anticipaciones, profecías, ideas y teorías.

En el estudio de la resiliencia se abre un continente que excede lo puramente médico o psicológico, principalmente porque no obedece a un proceso lineal entre el entorno familiar y el individuo resiliente, es decir va más allá de la relación empírica entre condiciones socioambientales, familiares y de salud, ya que a través de la observación se ha llegado a conclusiones de que dichas personas cuentan con una serie de características personales, que hacen de escudo frente a altos niveles de estrés, que cuentan con fuerzas internas y externas que permiten al individuo mitigar los efectos del riesgo y salir fortalecidos de la adversidad.
El termino resiliencia atendiendo a su origen etimológico, encontramos que la palabra resiliencia proviene del latín resilio, “saltar hacia atrás”, volver a saltar, rebotar. Ser rechazado. Reducirse y comprimirse. En francés y en español es un término utilizado en la ingeniería mecánica y en tecnología, que hace referencia a la propiedad de la materia que se opone a la rotura por el choque o percusión. Un material es resiliente cuando al ser sometido a la fuerza o al trauma es capaz de recuperar su estado original.
La resiliencia es una nueva concepción del ser humano que pasa de estar desvalido y a merced de fuerzas superiores y externas, a considerarse capaz de enfrentarse y superar adversidades tomando las riendas de su propia vida, con lo que surge un paradigma contario al anterior pues entonces infancia no es destino, empoderando al ser humano creyéndolo capaz de construirse o reconstruirse a partir del evento traumático, a partir de la vida difícil, y a pesar de la obscuridad del panorama de su vida, entonces las preguntas obligadas serias, ¿Cómo nos hacemos resilientes? Y para los que tenemos hijos la pregunta además seria ¿Cómo hacemos a nuestros hijos mas resilientes?
«Frente a una tensión o amenaza, el ambiente es crucial pues para la resiliencia del individuo…»
Estudiando el proceso y teniendo en cuenta por tanto no solo el individuo y el entorno con el que interacciona, sino la adversidad a la que se enfrenta y lo que sucede durante y después de dicho enfrentamiento implica que no se nace resiliente ni se adquiere naturalmente en el desarrollo, sino que dependerá de ciertas cualidades del proceso interactivo del sujeto con las otras personas, el cual es responsable de la construcción del sistema psíquico humano.
Frente a una tensión o amenaza, el ambiente es crucial pues para la resiliencia del individuo y vemos como determinadas condiciones ambientales promueven los factores protectores internos y además contribuyen a contrapesar las respuestas de la persona, pasando de la inadaptación o disfunción a la respuesta resiliente.
En la observación del fenómeno se pensó primeramente en cuestiones genéticas pero la misma investigadora miró en la dirección adecuada y notó que todos los sujetos que resultaron resilientes es decir aquellos que no enfermaron tenían, por lo menos una persona (familiar o no) que los aceptó de manera incondicional, independientemente de su temperamento, su aspecto físico o su inteligencia. Necesitaban contar con alguien y, al mismo tiempo, sentir que sus esfuerzos, su competencia y su autovaloración eran reconocidos y fomentados. Y lo tuvieron.
Es en este hecho en donde podemos encontrar el primer atisbo de repuesta a nuestras preguntas del como nos hacemos resilientes y como contribuimos a que otros adquieran o desarrollen mayor grado de resiliencia, lo es mediante la aceptación incondicional de nosotros mismos y del otro, solo se requiere de una persona interactuando e influyendo en otra y solo se necesitan dos para humanizarse entre si.



