Miki González vivió a plenitud sus 25 años como creador de Akundún, donde junto a su público fiel, exploró la cultura que le dio vida de la mano de un nutrido grupo de músicos, donde no solo los sonidos afroperuanos se impusieron, sino que la magia del arte dijo presente.

Miki González llevó al Gran Teatro Nacional la magia de El Guayabo y así dijeron presente los Ballumbrosio que deslumbraron con su arte en una noche para el recuerdo.

Miki demostró con este espectáculo la forma en que Akundún, tema que nació décadas atrás a pedido de un productor musical y que en su concepción se fue transformando, hasta lanzarse tal y como lo conocemos con mucho pasado entre sí.

Y es que lejos de presentar un rap criollo, González terminó imprimiéndole el sonido afroperuano tomando el arte de Nicomedes Santa Cruz y transformando finalmente la palabra Adundún, que era parte del coro en Akundún.

Esto sin saber que esta última ya existía y tenía un particular significado que ni él mismo imaginaba para el universo del tema. Significaba sexo.

Miki Gonzáez dejó en claro con esta noche que su arte y fuerza trasciende más allá de lo que muchos puedan imaginar y que su aporte a derribar las diferencias que aún nos atrapan tuvo una valiosa herramienta, a través de la música, con el trabajo artístico que el artista ha desarrollado en todos estos años.

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