La pequeña Erin de 6 años se encontraba al borde de la muerta por una leucemia linfoblásfica aguda pero algo sorprendente pasó cuando se decidió probar en ella un nuevo tratamiento.
Gracias a una colecta la familia de Erin pudo juntar el dinero necesario para trasladarla de Inglaterra a Seattle, donde se realizó un tratamiento experimental en el que se modificarían las células de la pequeña en un laboratorio para luego ser inyectadas nuevamente y combatir el mal.

Los exámenes realizados posteriormente muestras que el cáncer ha desaparecido pero para estar seguros de que no vuelva a atacar, se le realizará un trasplante de médula ósea.



