love-hurts

Cuando una de las partes termina la relación siempre se busca la manera de hacer sentir bien a la parte que no está de acuerdo con tal decisión. Busca ser un eclipse, esos hermosos pero que duran muy poco. Busca ser la sombra para aquella luz tan brillante y constante llamada: realidad. «Tú mereces algo mejor que yo». «Eres una gran persona». «Ya llegará alguien que te dé lo que mereces». «De amor nadie se muere». «No eres tú, soy yo». “Necesito tiempo y espacio para pensar” «Nunca, pero nunca pierdas tu esencia».

Frases tan usadas que en vez de animarte sólo generan una sonrisa para ocultar el odio que se puede sentir en ese momento. Luego llegas a casa, piensas en qué fallaste, qué hiciste mal y no encuentras respuesta; ya sea por orgullo, por ceguera o simplemente porque no la hay. La vida sigue, duele en ese momento, pero otras frases trilladas afloran: «por algo pasa», “no era para ti”. “Que se vaya, si regresa es porque siempre fue parte de ti”, entre otras. Escuchas eso y simplemente quieres mandar a la mierda todo a tu alrededor. Sin embargo, nunca pierdas tu esencia puede ser eso, el premio consuelo.

Una noche fría, más fría que de costumbre, el teléfono volvió a sonar, en la pantalla registraba un número desconocido, pero no lo fue así para la mente y los recuerdos de aquel individuo. Extrañaba oír tu voz, saber de ella, deleitar su imaginación con su sonrisa lejana, dar placer a las mariposas en la panza que bailan al ritmo de sus palabras. Hoy en él llueve sobre mojado. Las cosas salen pésimas y en ese túnel oscuro de su caminar diario no se divisa una luz al final. No deja de pensar en ella, más aún si está dormido. No se siente con fuerzas para poder verla otra vez. Imagina que en ese momento se va a desvanecer como chocolate al sol, como papel en el fuego. Llorar como niño perdido buscando entre tanta gente aquella mano que calme con una caricia sincera el dolor inmenso de la desesperación y la agonía de sentirse herido de muerte. Causa eso en él y mucho más, tantas cosas que ya no sabe cómo explicarlas.

Se cagó de miedo, la sonrisa tímida dibujada en su rostro solo reflejaba el nerviosismo de perder algo que nunca tuvo, pero que siempre sueña por tenerlo. La vida se encarga de eso, de ser vida, de poner mil y una piedras de distintos tamaños en la carretera llena de curvas, aunque muchas veces no se es piloto de carrera, hay que ir sorteándolas como buen debutante en busca de la gloria, de llegar al podio y tener los brazos de ella cual laureles colgados en el cuello como muestra de triunfo. Pero hoy en día nada de esto es real. Pero él nunca, nunca perdió su esencia.