Ómnibus abandonado en la vía pública se ha convertido en la guarida de personas que se dedican al hurto y al consumo de drogas.
Vehículo está estacionado en la intersección de las calle Chiclayo y Pimentel en la urbanización Aranjuez desde hace dos años y vecinos piden que sea remolcado al depósito municipal.
Este ómnibus deteriorado y que ha sido prácticamente abandonado sirve de guarida para delincuentes y drogadictos, quienes vienen atemorizando a los vecinos del lugar.
El vehículo lleva estacionado en vía pública más de dos años y hasta el momento ni la policía, ni las autoridades municipales han intervenido para solucionar este problema.
De este problema pocos vecinos quieren hablar, por temor a las represalias de los ocupantes del bus.
El propietario del bus es Manuel Benjamín Ruiz Briones, un trabajador de la Gerencia Regional de Educación, quien ya no vive en lugar y que pese a ser notificado, no retira el vehículo.
Los vecinos de la zona exigen que el bus sea remolcado a una comisaria o al depósito municipal.



