Un fiscal en España pisió 309 años de prisión para Carlos Morín, el ginecólogo peruano acusado de haber realizado 101 abortos ilegales.
En el juicio, que ha vuelto a poner en primer plano la batalla sobre el aborto, los abogados relataron que Morín informó a la Generalitat de que había recibido la visita de una “falsa paciente”: la periodista embarazada que le visitó en la clínica fingiendo interés en someterse a un aborto. El 19 de septiembre de 2006, Morín comunicó a la Dirección General de Recursos Sanitarios que, tras una visita, le dijo a la mujer que no podía ser atendida porque podría vulnerar la ley.
Las defensas solicitaron la nulidad del proceso porque consideran que se han vulnerado derechos fundamentales de los 12 profesionales que se sientan en el banquillo de los acusados, junto a Morín.



