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Cuando un niño no quiere ingerir alimentos, el primer paso es diferenciar a los pequeños que no comen de los que son difíciles para comer, es decir, solo aceptan lo que les gusta
Hay que estar atentos a las señales pues la falta de apetito puede asociarse a otros síntomas como decaimiento, irritabilidad, a que el niño juegue menos y duerma más, lo cual puede tratarse de otra patología como la anemia u otras enfermedades.
“Eso es una minoría, en líneas generales. El grupo más grande es el del niño que solo come hot dogs o papas fritas. Escoge lo que quiere comer. Ese es el niño difícil para comer”
Se recomienda a los padres recordar que:

1° Los niños no comen todo lo que los papás quieren. Comen solo lo que necesitan. Hay días en que comen más y otros en los que comen menos.

2° Cuando los niños escogen lo que quieren comer, es que les falta disciplina y orden.

Recomendación: El desayuno debe durar como mínimo entre 10 y 15 minutos, no puede ser a la carrera.

3° Durante el verano los niños comen menos y beben más líquidos.

4° Los padres deben ser creativos. Deben combinar los colores y las formas de los alimentos. Incluso pueden cambiar las formas en las que pican las frutas y verduras.

Fuente: EsSalud

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