Los asistentes no usaban mascarilla y no respetaban el distanciamiento social. La reunión clandestina se desarrolló en pleno toque de queda.

A pesar de que Sao Paulo es uno de los estados brasileños más afectados por la pandemia de la COVID-19, los jóvenes siguen infringiendo las medidas restrictivas de las autoridades de Brasil.

El último fin de semana, más de 600 personas fueron intervenidas en un club nocturno de esta ciudad. La Policía llegó al lugar con hachas y rifles, dado que la fiesta se realizaba a puertas cerradas.

El local, ubicado en el distrito de Capão Redondo de Sao Paulo, no contaba con ventilación y los asistentes no llevaban puesta la mascarilla para prevenir el contagio del coronavirus. Este hecho se suscitó en pleno toque de queda. Entre los detenidos figuran los organizadores de la fiesta clandestina, quienes fueron llevados a la comisaría del sector.

Eduardo Brotero, el policía que dirigió el operativo, mostró su extrañeza respecto al panorama que vio. “Nunca me imaginé a cientos y cientos de personas en un lugar sin una sola ventana, con todas las puertas cerradas”, expresó.

Las fiestas clandestinas en Sao Paulo se organizan a través de internet. Así lo dio a conocer Carlos César Marera, director de cumplimiento de la Fundación de Protección y Defensa del Consumidor de Sao Paulo. Esta institución también indicó que hasta la fecha se ha multado a unos 100 establecimientos por violar las restricciones.

Con el fin de contener los contagios y el colapso hospitalario en Brasil, las autoridades de este país han tomado medidas restrictivas como el toque de queda nocturno, el cierre de playas, colegios, suspensión de eventos deportivos y establecimientos comerciales. Esto aplica hasta el 30 de marzo.

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