En un pequeño local, con techo de calamina y mobiliario improvisado, más de cuarenta niños y niñas luchan por un futuro mejor.

El lugar, aunque lleno de ganas y esperanza, necesita ayuda urgente. No solo el techo representa un peligro.

Faltan muebles, estantes para libros donados y, sobre todo, manos solidarias.

Cada sábado, asisten con ilusión a sus clases de afianzamiento en matemáticas, comunicación, saberes ancestrales… e incluso ajedrez y cine club.

Este espacio lleva funcionando seis años gracias al esfuerzo de voluntarios y el corazón de una comunidad que no se rinde. Pero hoy, más que nunca, necesitan apoyo.

Si usted desea colaborar como voluntario o realizar una donación, puede comunicarse al número que aparece en pantalla: 989 314 547.

Ellos no piden lujos. Solo un espacio digno para seguir aprendiendo. Porque cuando el deseo de superarse es más fuerte que las carencias, la educación se convierte en el mejor camino.