
- Una de las Culturas más importantes de la Costa Norte del Perú, la denominada Cultura Virú; se encuentra en total estado de abandono; exhibiendo restos arqueológicos en deplorable estado de conservación.
También, Virú viene de “Virulí”, nombre que se da al pedúnculo de la flor de la caña brava y que las mujeres lo usaban en las ruecas o husos para hilar algodón o lana. Otros atribuyen a la expedición de Pascual de Andagoya que llegó a un río que los nativos llamaban “Pirú” y los expedicionarios por eufonía le denominaron Virú. Se afirma que los españoles al llegar al Valle de Cerro Prieto en Guañape encontraron a un indio bañándose en el río y al preguntarle por el nombre del río, contestó que se llamaba Pirú, palabra que ha ido variando hasta quedarse con el nombre de Virú, y de allí devendría “Perú”.
Importancia Estratégica
Actualmente el Valle de Virú tiene importancia gracias al impacto del Proyecto Especial de Irrigación CHAVIMOCHIC, uno de los proyectos de irrigación más importantes del Perú, particularmente por el establecimiento de empresas agroindustriales, famosas por la exportación de espárragos y frutos, que vienen generando oportunidades laborales, y como consecuencia, flujos migratorios que producen una interacción de costumbres y culturas.
Los Restos Arqueológicos
Si bien Virú no tiene una oferta turística, y sus monumentos arqueológicos no están puestos en valor y aún no es un producto turístico; resalta la importancia arqueológica de sus más de 30 monumentos. Destaca el “Templo de Tomabal”, monumento piramidal edificado con adobe sobre una colina empinada. “Los restos líticos de Queneto”, conformado por menhires o monolitos de piedra, un camino pre-hispánico y los petroglifos, que son dibujos trabajados sobre la superficie de las piedras. Muy cerca de Queneto, se ubica el “Templo de Zaraque”, otro monumento arqueológico olvidado de la Cultura Virú.
El Abandono
El estado actual de los monumentos arqueológicos muestra estructuras dañadas, señalizaciones abandonadas y en deplorable estado. El Templo de Zaraque presenta forados por todas partes, como evidencia del saqueo permanente. El Templo de Tomabal, junto al Museo de Sitio, esperan de alguna caridad para continuar con su conservación; pero el monumento más afectado son los restos líticos de Queneto. Se está sustrayendo las piedras de su ubicación original y se vienen realizando excavaciones ilegales. Lo más imperdonable es la pintura que se ha echado a la superficie de las piedras, afectando seriamente el estado de conservación de los petroglifos.
La Reflexión
Pretendemos que esta publicación sensibilice y genere acciones para que en la brevedad, se rescate y conserve el patrimonio arqueológico de Virú, y de esta manera, recupere su importancia histórica y cultural dentro de la historia del Perú.
Erick Aquino Montoro


